Una alianza para fortalecer aprendizajes | Fundación Cruzada Patagonica

Más escuelas rurales de Neuquén y Río Negro se suman al programa de articulación didáctico productiva de Cruzada Patagónica.

Actualmente se está acompañando a la escuela N°51 el Paraje Pilo Lil y la escuela N°161 de Payla Menuko, Paraje Puente Blanco, ambas de la provincia del Neuquén con el apoyo de Wester Union, y, por otro lado, Catedral Alta Patagonia y Fundación Cruzada Patagónica comenzaron un proyecto que tiene como objetivo fortalecer los aprendizajes de niños y niñas que asisten a escuelas rurales primarias de la estepa rionegrina, concretamente en Corralito y Nahupahuen.

Con este proyecto se estarán fortaleciendo dos escuelas más: la N° 158 de Corralito, y la Nº83 de Nahupahuen, ambas en Río Negro.

El programa consiste en trabajar en conjunto con los docentes y articular los contenidos vistos en clase con actividades prácticas, para realizar mejoras concretas en las mismas escuelas.

“Se trata de que los chicos relacionen el trabajo productivo con los contenidos de las materias curriculares, como Lengua, Matemática o Ciencias Naturales, facilitando así el aprendizaje”, cuenta Christian Hick, técnico de Desarrollo Rural de la Fundación. Christian menciona que ya son más de 50 escuelas rurales primarias en las que la Fundación ha trabajado, en Neuquén, Río Negro y Chubut. Y que “nada mejor que los contenidos sean concretos y se vinculen al contexto del cual los niños provienen”, agrega.

Naupa Huen está situado a 250 kilómetros de General Roca, y a unos 80 km. de Picún Leufú, donde viven alrededor de 300 habitantes. Allí se encuentra la Escuela Rural N° 83, con 26 alumnos y alumnas que provienen del paraje y de familias rurales vecinas a éste.

El apoyo a esta escuela no se hizo esperar y gracias al acompañamiento de Cerro Catedral Alta Patagonia, el área de Desarrollo Rural de Cruzada Patagónica comenzó allí un trabajo de fortalecimiento a través de la articulación didáctico productiva.

El primer paso consistió en cambiar las condiciones del primer invernadero escolar y para ello la Fundación llevó muchas manos solidarias, de alumnos próximos a recibirse y de técnicos agropecuarios recibidos en el CEI San Ignacio, la escuela que la Fundación tiene en Junín de los Andes, Neuquén.

Ambas escuelas unidas, lograron en pocas horas, acondicionar el sector de huerta y reconstruir uno de los tres invernaderos rotos y en desuso desde hacía varios años. El trabajo consistió en rehacer todo el sistema de conducción de agua, desde el pozo de la bomba hasta el sector productivo. Además, junto a los alumnos de la escuela se plantaron tomates, berenjenas y morrones, con plantines especialmente preparados para esta ocasión en el CEI San Ignacio.

Por último, con los alumnos de jardín de infantes, el equipo de la Fundación sembró zanahoria, remolacha, acelga y rúcula. De todas las actividades participaron los 26 alumnos, 4 docentes y el director de la escuela de Naupahuen, y los alumnos de sexto año del CEI San Ignacio.