La Patagonia | Fundación Cruzada Patagonica

La Patagonia

Los pobladores de parajes y comunidades rurales de Neuquén, Río Negro y Chubut, encuentran grandes dificultades para acceder a servicios básicos como agua potable, gas y transporte; y a los jóvenes les cuesta mucho alcanzar y terminar la educación secundaria.

El territorio de la Patagonia es muy vasto y, para quienes viven en el campo, las distancias para llegar a una escuela o un centro de salud, pueden variar de 10 a 150 km.  Muchos jóvenes no acceden al secundario por este motivo.

Por otro lado, la falta de transporte y de servicios básicos (como agua, luz y gas) hace que muchos pobladores rurales vivan aislados e inmersos en la pobreza.

Principales problemas

Acceso al agua

Las familias reciben el agua directamente de la vertiente (o a veces del pozo), en la mayoría de los casos deben acarrearla en baldes y en épocas secas se quedan sin agua, además es agua que no cuenta con ningún tratamiento.

Acceso a la energía eléctrica

La línea sur de Río Negro no cuenta con energía eléctrica de red, ni para el consumo en el hogar ni para la producción. Algunos parajes utilizan lámparas a kerosén o poseen motor a gasoil para generar energía eléctrica unas horas al día, pero son costosos y se rompen con frecuencia.

Baja producción de carne

La cría de ganado menor que erosiona el suelo -ovejas y cabras-, la sobreexplotación y los procesos avanzados de desertificación permiten una baja producción de carne por hectárea.

Poca comercialización

La comercialización de los productos de los pobladores rurales se dificulta por su heterogeneidad, determinada por la escasez de agua y su mal aprovechamiento, la no reproducción de especies forestales nativas y de plantas tintóreas y medicinales, la ausencia de nuevas tecnologías y la limitada oferta forrajera.

Desertificación

Avanzada de la región son agravados por la cría de cabras y ovejas y la falta de planificación en el uso de las pasturas. Los pobladores suelen desplazar los animales en busca de pasturas, con pariciones a campo abierto y altas pérdidas por depredación y factores climáticos.

La educación en las zonas rurales

es la cantidad de jóvenes de parajes rurales que no acceden al secundario en nuestro país *

%

son los chicos de parajes rurales que llegan a la universidad en nuestro país *

En general, los jóvenes de zonas rurales tienen acceso a la educación primaria, ya sea con la modalidad de internado en escuelas rurales o a través del servicio de transporte provincial.

Sin embargo, las escuelas secundarias en general se encuentran en zonas urbanas, y no cuentan con albergue ni transporte. Las orientaciones también suelen estar pensadas para los centros urbanos, y sólo acceden a la educación media los jóvenes de los ámbitos rurales cuyas familias pueden facilitar vivienda y contención en los centros urbanos.

1 de cada 4 jóvenes provenientes de comunidades rurales no accede al secundario Más de 10.000 neuquinos son analfabetos. Lo reveló el último censo nacional 2010 de población. Neuquén supera el promedio general del país.

En el ámbito rural, la a ausencia de escuelas, las distancias y las escasas posibilidades económicas de las familias para costear estudios y albergue a sus hijos no permite romper el círculo de pobreza y vulnerabilidad en que están inmersas.

En este contexto, los jóvenes que acceden a las escuelas de formación agrotécnica como el CEI San Ignacio o el CEA Valle de Cholila, tienen la posibilidad continuar sus estudios en la universidad, desarrollar su propio emprendimiento productivo o trabajar en alguna empresa o campo de la zona. Y de hecho hay numerosos ejemplos de estudiantes en cada opción, contribuyendo al desarrollo local sustentable de sus comunidades y familias.

* Estadísticas del Ministerio de Educación y Deportes de La Nación – agosto 2016

Las mujeres y la educación

En el caso de las mujeres, a las limitaciones materiales se suman los factores culturales que minimizan la importancia de su educación. Muchas familias del campo elegían enviar solo a sus hijos a la escuela y no así a las hijas mujeres. De a poco, y a partir de ver los resultados de las primeras niñas que culminaban el secundario, progresivamente el porcentaje de alumnas mujeres en nuestras escuelas está creciendo, acercándose al de los varones.  La formación no sólo permite ampliar sus horizontes laborales sino también repercute directamente en la calidad de vida familiar, la alimentación, prevención en salud y educación de los hijos.